Una nueva obra ingresa como donación al patrimonio del museo

Se trata de un óleo de Alfredo Guido titulado Figuras donada por el empresario Enrique Eskenazi.

Figuras o Grupo de familia (detalle), Alfredo Guido

Esta pintura de considerables dimensiones (115 x 115 cm) fue realizada por Alfredo Guido a la temprana edad de 22 años y su primer registro data de 1914 con la aparición de la misma en el catálogo del IV Salón Anual de Bellas Artes y en otra publicación de ese mismo año llamada Crítica y catálogo ilustrado del Salón Anual.

 

Alfredo Guido desplegó su hacer en diversas disciplinas: fue pintor de caballete, realizó pintura mural, fue grabador, ilustrador, decorador, ceramista, escenógrafo. Su adhesión a las ideas de Ricardo Rojas lo orientó hacia el estudio de temas indigenistas que plasmó en su obra artística convirtiéndose en un precursor del americanismo junto a su hermano, el arquitecto Ángel Guido1.

Comenzó su formación en Rosario en la academia Doménico Morelli que dirigía el napolitano Mateo Casella: allí fue iniciado en la pintura con métodos innovadores derivados del verismo y el macchiaiolismo italianos. En 1912 ingresó a la Academia Nacional de Bellas Artes donde obtuvo su título en 1914. En 1913 realizó su primer envío al III Salón Nacional de Bellas Artes de tres óleos titulados Luz Mala!, Retrato de niña y Jardín. En 1915 obtuvo el Premio Europa pero la Primera Guerra Mundial le impidió viajar al viejo continente. En 1917 participó del Primer Salón de Otoño organizado por la Comisión Municipal de Bellas Artes de Rosario con el óleo Arando, que fue adquirido para el futuro museo municipal de bellas artes que recién abriría sus puertas en 1920. En 1919 obtuvo el segundo premio del IX Salón Nacional por el óleo La mujer del abanico que hoy integra la colección del Museo Nacional de Bellas Artes.

Un viaje por el noroeste argentino que incluyó el Altiplano y Cuzco le permitió estudiar el arte prehispánico y colonial y le inspiró una nueva orientación en su producción que lo definiría como precursor entre los nativistas, en sintonía con el ideario nacionalista llevado adelante por Ricardo Rojas que proponía la fusión hispano-indígena como cimiento de la conciencia estética que fundaría la argentinidad. Junto a su hermano Ángel y Martín Noel entre otros, iniciaron el movimiento neocolonial hispanocriollo. En 1923, las aguafuertes de tema del altiplano exhibidas en Witcomb expresaron su propósito de recuperación de las raíces americanas a través de paisajes y escenas de costumbres ancestrales, tipos y restos arquitectónicos. Se consagró a los mismos temas en los murales, entre ellos los realizados al año siguiente en la casa de su cuñada Victoria Crenna y Pedro Majorel en Los Cocos –hoy museo Las Lomas– y en la casa del doctor Fracassi en Rosario en 1927.

En 1924, La Chola obtuvo el primer premio en el XIV Salón Nacional y luego, adquirida por Juan B. Castagnino, pasó a integrar la colección del flamante Museo Municipal de Bellas Artes de Rosario. Ese mismo año viajó a Europa para indagar en los programas de estudio de las Escuelas de Arte Decorativo y Artes Industriales que luego aplicaría en el país. En 1929 realizó el pabellón argentino de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929 junto a Alfredo Gramajo Gutiérrez y Rodolfo Franco, donde exhibió escenas de la vida rural, paisajes y tipos del interior del país que fue galardonado con el Gran Premio de Honor2. Junto a Lemmerich Muñoz dirigió desde 1919 la revista cultural El Círculo, que en su segunda etapa 1923-1925 adquirió una marcada orientación americanista3.


Entre 1923 y 1928 integró la Comisión Municipal de Bellas Artes de Rosario. Fue profesor de grabado y decoración en la Academia Superior de Bellas Artes Ernesto de la Cárcova de Buenos Aires y entre 1932 y 1955, su director. En 1941 fue nombrado académico de número en la Academia Nacional de Bellas Artes. Recibió premios internacionales, entre ellos, medalla de oro en la Exposición Internacional de París (1937) y el gran premio de grabado en la Bienal de Madrid (1952). Realizó escenografías para obras de comedia, danza y ópera para el Teatro Colón, el Teatro Nacional de Comedia, el Ateneo y Politeama e ilustró libros y revistas desde su juventud, entre ellos ediciones de Juvenilia, Santos Vega y Facundo.

Figuras o Grupo de familia –como se la reproduce en el catálogo de la exposición homenaje que tuvo lugar en el Museo Estévez en 2004– es una pintura temprana, realizada cuando Alfredo Guido tenía apenas 22 años y acababa de recibir el título de Profesor de Dibujo en la Academia de Bellas Artes de Buenos Aires. Aquí, la manera de concebir los retratos se vincula estilísticamente con los firmados entre 1914 y 1925, entre ellos La niña de la rosa, La niña del caracol o Retrato de niña de la colección Castagnino+macro y especialmente con la imagen de su hermano Ángel que posee el Museo Histórico Provincial Julio Marc.

Si bien Guido ya había obtenido las lecciones de los maestros de la academia, perduraba en él el legado de sus maestros italianos en Rosario: el dibujo sólido y la paleta con predominio de azules y violetas, huella de los modernismos importados a fines de siglo XIX y principios del XX. En Figuras utilizó la línea para definir cada uno de los cuatro personajes que componen la escena y avanzó en el estudio de carácter, en la expresión de la actitud y el talante de sus modelos. Este fue un rasgo característico de su faceta como retratista en esta primera etapa de producción que lo destaca en los retratos de Juan B. Castagnino, el de Emilia Bertolé o el del pintor Botti –todos en la colección del museo– y que lo aventajó entre los comitentes locales. Otro rasgo particular de su pintura de estos años fue la insistencia en el uso de azules y violáceos y una luz blanca, fría, que crea una atmósfera nacarada de tono simbolista. Ciertos matices de su lenguaje, entre ellos la manera de componer o la pose de las figuras –se observa especialmente en la mujer del primer plano– recuerdan la pintura de Ignacio Zuloaga o Julio Romero de Torres, muy difundida y celebrada en el país en los primeros años del siglo XX en el marco del auge del hispanismo y de la difusión del arte español en el país.

El óleo Figuras integró junto a Inquietud el envío realizado por Alfredo Guido al IV Salón Anual de Bellas Artes organizado por la Comisión Nacional de Bellas Artes en 1914 y aparece en catálogo con el número 160. Una publicación del mismo año titulada Crítica y catálogo ilustrado del Salón Anual y firmada por Juan de Adentro –seudónimo de Delfina de Vedia y Mitre de Bastianini (1879- 1961)– reproduce la obra y una fotografía de una vista de la sala I donde fue exhibida. Sobre la exposición escribe “Las 441 obras expuestas representan aproximadamente un tercio de las enviadas, y la impresión general no es tanto de que predomine lo malo, como de que predomina lo expresado a medias. (…) iré señalándote aquellas obras que en mayor y en menor grado te será provechoso considerar, dándote al respecto mis juicios sin mayores ambajes (sic)”4. Entre ellas, cita Figuras de Alfredo Guido, “siempre que no sean un retrato de familia”5. Mas adelante, explica “Alfredo Guido nos ofrece este año una tela muy sugestiva. Titúlase `Figuras´ y de representar lo que parece estaría bien, aunque para óleo nos parece la ejecución demasiado lavada, con aspecto de acuarela; las manos de la mujer que mira de frente, algo inútilmente retorcidas, pero el dibujo se impone a pesar de todo”6.

En 2004 la obra fue exhibida en la exposición Alfredo Guido (1892-1967. Homenaje que tuvo lugar en el Museo Municipal de Arte Decorativo Firma y Odilo Estévez y en 2007 fue adquirida en la Galería Krass por Enrique Eskenazi, quien generosamente la donó al museo en julio de 20237.

María de la Paz López Carvajal

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Bibliografía

▪ Pagano, José León, El arte de los argentinos, Buenos Aires, edición del autor, 1938, Tomo II, p. 355. 

▪ Merlino, Adrián, Diccionario de Artistas Plásticos Rosarinos, Buenos Aires, 1954.

▪ Gutiérrez Viñuales, Rodrigo, La pintura argentina. Identidad nacional e hispanismo, Granada, Universidad, 2003.

▪ Amigo, Roberto, y otros, La hora americana 1910- 1950, Buenos Aires, MNBA, 2014. https://www.anba.org.ar/academico/guido-alfredo/ 

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1Sobre el americanismo ver Amigo, Roberto, y otros, La hora americana 1910- 1950, Buenos Aires, MNBA, 2014, p. 31.

2Esta obra de 200m2 fue realizada con óleo sobre tela, utilizando la técnica de marouflage. Hoy la obra se encuentra en la Escuela Normal Superior nro 2 Juan María Gutiérrez. Sobre el mural, Dolores Dabat en el Acto de inauguración del Profesorado de Música y Dibujo, decía “Lo anima un solo pensamiento: vivificar el campo argentino. Un solo panorama. Una rica y vigorosa visión de tierra con sus típicas modulaciones de color, topografía y ambiente. Cuatro temas capitales: el litoral con su delta, sus embarcaderos, sus depósitos formidables de granos vistos a distancia entre un conjunto velado de sauces, viñas criollas y aguaribays enrojecidos de frutos; la pampa dilatada con sus sementeras y surcos ubérrimos, con sus tropillas y la flor de pasionaria; Santiago del Estero con sus algarrobos y quebrachales y Córdoba con sus ingenuas industrias primitivas. Y figuras de hombres y mujeres, caballos mansos o cerriles, cabras y ovejas que se esparcen entre el arroyo cristalino, las cuestas y los pedregales”.“Visión de tierra argentina, sin lampo de cielo pero con riquísima unción de lirismo. En el frontis, la capilla de Candonga tradicional y humilde como las creencias de los hijos de esta tierra. En un ángulo la ramada a cuya sombra la vidala norteña repite y repetirá por siempre ante las generaciones que pasen por esta casa el acompasado son del tamboril…Fiesta criolla; paseo del domingo.” Consultado el 23/8/2023 en https://www.normal2.edu.ar/dsitio2/index.php/institucional/historia?start=3

3Ver Armando, Adriana, “Alfredo Guido y el americanismo de los años 20” en Amigo, Roberto, y otros, La hora americana 1910- 1950, Buenos Aires, MNBA, 2014, p. 189.

4Juan de Adentro, Crítica y catálogo ilustrado del Salón Anual, Buenos Aires, 1914, p. 6.

5Juan de Adentro, íbidem.

6Juan de Adentro, Crítica y catálogo ilustrado del Salón Anual, Buenos Aires, 1914, p. 13.

7No ha sido posible reconstruir la procedencia de la obra hasta su llegada a la Galería Krass. En conversación telefónica, Sergio Krasniansky -hijo de Gilberto el fundador de la galería Krass- manifestó no poseer información ni archivos que permitieran conocer fecha de ingreso de la obra a la galería y procedencia anterior.