Colección Castagnino+macro

Una vista campestre resuelta en clave naturalista, acentúa los efectos que la luz provoca sobre el frente de la construcción. Con una línea de grafito crea texturas y vibraciones, brillos y sombras que dan cuenta de la intención de la artista de definir la atmósfera airelibrista de su asunto.

El óleo llegó a la colección del Museo Municipal de Bellas Artes en 1925 gracias al legado Carlés.