Colección Castagnino+macro

En el dibujo Susana en el baño, fechado en 1930, Bigatti postula los principios estéticos formalistas de su generación, estrechamente vinculados a la modernidad europea de las primeras décadas del siglo XX considerada una alternativa al desarrollo de las vanguardias. La referencia al clasicismo tanto en los aspectos teóricos como formales -la utilización de temas, rasgos estilísticos y principios conceptuales- constituyó un movimiento que ha sido caracterizado por el retorno al orden y la nostalgia como concepto dominante y cuyos principales seguidores han sido los artistas europeos Cezanne, Picasso, Matisse, Derain y Morandi, entre otros. Los artistas argentinos agrupados en torno a la revista de cultura Martin Fierro desde 1924 interpretaron y sostuvieron este modelo de representación como opción de avance modernista.

Bigatti utiliza un tema clásico -el de Susana, heroína de los textos apócrifos del Antiguo Testamento, cuya virtud e inocencia triunfaron sobre el mal- como pretexto para plantear un desnudo femenino al que le otorga materialidad construyéndolo con volúmenes rotundos, interesado mas por la estructura de la composición que por los detalles. La línea le permite definir las masas, espesores y huecos que modela a la manera de un bajorrelieve. Payró explica que Bigatti “tiene innata preferencia por las formas amplias, generosas, bien definidas en planos y sencillas al extremo […] y siempre manifiesta este artista pensativo su afán de conquistar la pura y razonada ordenación de las formas, los ritmos graves y lentos, el equilibrio de figuras aisladas o grupos fundidos en un bloque en virtud de su espíritu unitario”[1]. Estos conceptos expresados en relación a su producción escultórica, son válidos para caracterizar esta obra sobre papel realizada al regreso de su viaje a Francia en 1929 y que el artista presentara al XIII Salón de Rosario en 1931[2] junto a otra de la misma serie titulada Primavera, acuarela y gouache, donde fue adquirida por la Comisión Municipal de Bellas Artes.

 

Bibliografía

Catálogo del XIII Salón de Rosario, Comisión de Bellas Artes de Rosario, Rosario, julio-agosto 1931.

Catálogo de exposición “Alfredo Bigatti”, Buenos Aires: Pontificia Universidad Católica Argentina, 2005.

BRUGUETTI, ROMUALDO, Alfredo Bigatti, Buenos Aires: Ediciones Culturales Argentinas, 1962.

PAYRO, JULIO, Alfredo Bigatti, Buenos Aires: Ediciones Plástica, 1941

LÓPEZ ANAYA, JORGE, Historia del Arte Argentino, Buenos Aires: Emecé, 1997.

LLORENS, TOMÁS, BOZAL, VALERIANO,  Forma. El ideal clásico en el arte moderno, Madrid: Museo Thyssen Bornemisza, 2002.

HALL, JAMES Diccionario de temas y símbolos artísticos, Madrid: Alianza, 1996.

 

María de la Paz López Carvajal

 

 

[1]PAYRO, 1941 s/p, p. 4.

[2]Ambos dibujos fueron reproducidos en el catálogo del XIII Salón de Rosario, Comisión de Bellas Artes de Rosario, Rosario, julio-agosto 1931, p.59




Bigatti, Alfredo

Buenos Aires, 1898
Buenos Aires, 1964

Estudió en la Sociedad Estímulo de Bellas Artes y en la Escuela Nacional de Bellas Artes, de la que egresó como profesor en 1918. En 1923 viajó a Europa, estudió en Paris con Antoine Bourdelle (1861- 1929) y conoció la obra de Aristide Maillol (1861-1944) y Charles Despiau (1874- 1946). Estos tres escultores y Auguste Rodin (1840-1917) fueron sus referentes a la hora de plantear el lenguaje escultórico que desarrolló en su primera etapa de producción. Pronto se vinculó al Grupo de Paris, integrado por Aquiles Badi, Horacio Butler, Lino Eneas Spilimbergo, Héctor Basaldúa, Antonio Berni y Raquel Forner, jóvenes artistas argentinos que realizaban su experiencia europea y que, como explica el mismo Bigatti, se hallaban en “la búsqueda de lo eminentemente estructural y de los auténticos valores plásticos” . La agrupación encarnó un movimiento renovador fundado en una estética basada en el retorno al orden, en la línea de Andre Lhote (1885-1962), que había sido maestro de varios de sus integrantes. En 1932 junto a Forner –que en 1936 se convertiría en su mujer- Alfredo Guttero y Pedro Domínguez Neira creó los Cursos Libres de Arte Plástico en un taller del edificio Barolo, donde enseñó dibujo y escultura alejado de los principios academicistas.
Realizó el monumento a Mitre de la ciudad de La Plata, el de Roca en Choele-Choel y en 1940 comenzó los primeros estudios para el Monumento a la Bandera de Rosario -inaugurado en 1957- en colaboración con el escultor José Fioravanti y los arquitectos Bustillo y Guido, obra que lo ocupará hasta 1952.
Participó en salones nacionales y extranjeros obteniendo numerosas distinciones, entre otras el Tercer Premio de Escultura en 1920, cuando realizó su primer envío al Salón Nacional; en 1926 obtuvo el Primer Premio en el Salón Nacional; en 1929, el Primer Premio de Escultura en el XV Salón de Rosario; en 1935 le fue otorgado el Gran Premio Nacional de Escultura en el XXV Salón Nacional de Artes Plásticas y en 1937 fue distinguido con el Gran Premio de Escultura en la Exposición Internacional de París.




Otras obras