Sede Macro
Del 20.11.15 al 01.03.16

Río

- Fenochio, Alejandra

Veinticinco retratos y paisajes de ambas márgenes del Río Paraná realizados en 2015 en acrílico sobre tela a la altura de Rosario: familias de pescadores, los puestos ribereños, los frutos del trabajo, los pescados, paisajes de las noches, los atardeceres y la desbordante naturaleza isleña de camalotes e incontenibles aguas.

Pintura

Foto de sala
Detalle de pintura de Alejandra Fenochio
Alejandra Fenochio en la inauguración de su muestra

Río

Alejandra ríe, se ríe, afirma en primera persona: “río”. Alejandra ríe como un torrente de vida. Como un cause dragado que da paso al calado más profundo.

Alejandra desborda el paradigma de la coherencia, se sumerge en las profundas y oscuras aguas de la coherencia. Coherencia y dignidad se entremezclan en una paleta de remolinos. No tiene red, tiene género, es todos los géneros. Alejandra es probablemente la más contemporánea de las contemporáneas, imprime todos los tiempos en un solo tiempo.

Conceptualiza, teoriza, provoca, ¿cómo? pintando. Desafía a sus contemporáneos, ¿cómo? pintando. En tiempos que la virtud se obtura tras un fotograma, Alejandra enuncia, como aquel enunciado que es síntesis porque fue tesis y antítesis. Que es tesis, porque fue hipótesis corroborada. Cada pequeño encuadre se propone como un enunciado, síntesis de inagotables jornadas. Alejandra desembarca en Rosario, la recorre, la palpa, la fanatiza y la encuadra y cuando la encuadra enmarca un ramillete de pescados carnosos, sangrantes, voluminosos. Descarta el Monumento, el Círculo, las columnas de La Capital, el pavoneo de Córdoba y Corrientes, La Favorita, las ruinas del Rich, la Barranca, El Independencia, a leprosos y canallas, descarta al Che, al Negro de Pichincha y al Negro de El Cairo, a la trova, al 3 y al 5, al torpedo y al carlitos, descarta todo aquello tras lo que se esconden los rosarinos.

Fenochio le pone el pecho a Rosario, nos recuerda que hubo un Rosario antes que Rosario. Desempolva como un arqueólogo de la cultura, un quehacer originario. La Rosario que se describe inmigrante es interpelada por un ramillete de moncholos que esperan ser descamados, despinados. Juanito ha crecido, es el verdugo que destripa los moncholos. Fenochio se desangra y ríe, grita con una paleta de colores fuertes: “estos moncholos han sido pescados hoy igual que ayer, igual que antes que hubiera un antes”. A la Rosario que se piensa genéticamente europea, Fenochio le estampa un ramillete de moncholos, la devuelve a los tiempos de la caza y de la pesca.

Alejandra Fenochio es tan contemporáneamente irreverente que se permite ser sensible. Se interna en la noche, navega en la penumbra, se aleja a una distancia prudente de su modelo y enfoca con trazo vigoroso, enfoca y retrata el perfil de una Rosario nocturna vista desde isla, desde una isla que se sabe tierra virgen, amenazadamente virgen.

Juan Chiesa

 

 

Alejandra Fenochio nació en Munro, Buenos Aires, en 1962. Realizó estudios la escuela Nacional de Bellas Artes y más tarde en el taller de Luis Felipe Noé. Vive y trabaja en La Boca. Participó en numerosas muestras colectivas e individuales en el lugares como Centro Cultural Recoleta, Palais de Glace, Parakultural, Tecnópolis, La Barraca Vorticista, Centro Cultural Haroldo Conti, entre otros. Colaboró en muestras y acciones de arte político junto a León Ferrari, el grupo Etcétera y organizaciones sociales del barrio de La Boca. Trabajó como ilustradora en Tiempo Argentino, El Cronista Comercial y Página12.

Juan Chiesa nació en Rosario. Es guionista y realizador audiovisual, graduado en Comunicación Social (UNR). Es Director de la Maestría en Comunicación Audiovisual MaCA–UCA. Ha diseñado muestras para ferias internacionales, contenidos audiovisuales para el Museo Nacional de Bellas Artes y para el Centro Cultural Kirchner. Actualmente conduce el ciclo "Conceptos para interpretar la imagen" por Canal(á) y dirige el ciclo "Patrimonio y Nación Latinoamericana" por la TV Pública.