Sede Castagnino
Del 23.09.16 al 30.11.16

Avatares de la forma

Anselmo Piccoli, de la figuración a la abstracción

Piccoli, Anselmo

Curaduría: Cristina Rossi

Una exposición retrospectiva curada por Cristina Rossi que aborda las rupturas y continuidades en la obra y pensamiento de este artista rosarino.

Castagnino+macro
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"Un cuadro es presencia,
es una realidad construida
por nuestros sentidos."
Anselmo Piccoli

Desde los años 30 hasta el final del siglo XX, la trayectoria de Anselmo Piccoli atravesó un período central para el arte moderno. Sus trabajos tempranos pintaron el entorno rosarino y su gente, a partir de una figuración testimonial que intentaba contribuir al cambio social, según las enseñanzas de Antonio Berni en la Mutualidad.

Piccoli colaboró con su maestro en la pintura de gran formato "Hombre herido" Si bien este tipo de pintura de carácter social era resistida en el circuito institucional, lograron que ingresara en el XIV Salón Otoño, aunque una vez exhibida recibió duras críticas.

Desde sus primeros dibujos sobre modelo vivo, en los años 40 profundizó el trabajo sobre los géneros de la tradición pictórica dentro de una figuración de cuño realista que, poco a poco, se fue sintetizando.

Establecido en Buenos Aires desde octubre de 1943, continuó los pasos de su maestro no solo en pintura, sino también en el activismo político y gremial.

Filtrada por la estructuración cezanneana, las formas de sus paisajes, bodegones y retratos de los años 50 se fueron sintetizando y, poco a poco, la composición se organizó mediante una retícula formal y cromática.

Entre la década del 50 y la primera mitad del 60, la obra de Piccoli recorrió un lento pero sostenido proceso de cambio.

Fue un tiempo de incesante trabajo en dibujo a partir de modelos y de estudios sobre la naturaleza, en los que la luz comenzó a determinar el ordenamiento.

Piccoli ha señalado que hacia 1958 tomó conciencia de que la pintura consistía en “dar vida con el color a un plano”, respetando al objeto en su apariencia exterior y utilizando la luz en función de la estructura. Ese proceso de síntesis anticipaba las primeras manifestaciones de la abstracción de base geométrica.

Tras este proceso de decantación de la forma, hacia finales de los 60 se produjo un viraje radical en el modo de interpretar la realidad que dio comienzo a su abstracción de base constructiva, dentro de la cual encontró inflexiones para construir una poética rica en matices. La síntesis formal, la estructura reticular y la primacía de la luz desembocaron en una concepción geométrica de la realidad que se plasmó en los planteos constructivos.

Mientras que las presentaciones de Piccoli en los salones de 1967 sorprendieron con sus primeras obras abstractas, en 1969 presentó con éxito una primera exposición de abstracciones geométricas. Convencido de que era el único lenguaje capaz de interpretar a la sociedad de ese momento, Piccoli expresó: "Desde que un sector importante de artistas renunció a representar los fenómenos aparenciales de la naturaleza, el artista ha encontrado una relación más profunda con la naturaleza porque ha penetrado en sus leyes."

En 1989 sufrió un infarto que no solo modificó su rutina de trabajo, sino que también dejó huellas en el tratamiento del color de sus pinturas del período inmediato. Durante la convalecencia trabajó una serie de obras que revelan el abismo abierto por la proximidad de la muerte. Sin embargo, tras ese período oscuro, intenso y profundo –aunque breve– muchas composiciones de pequeño formato tuvieron interpretaciones en tamaños mayores con variantes que incluyeron texturas logradas con materiales diversos: virutas de madera y metal, cartones corrugados o preformados, varillas de aluminio y maderas.

La fortuna crítica de los artistas puede seguirse a través de la notoriedad alcanzada en el circuito institucionalizado o mediante su proyección hacia la posteridad. Si bien Piccoli logró los máximos premios que otorga el circuito de consagración, el último núcleo de esta exposición integra obras de Norberto Puzzolo, Eduardo Médici, Marcelo Pombo y Santiago Villanueva, que se apoyaron en algún aspecto de la obra, el pensamiento o las acciones de Piccoli. Son obras de arte contemporáneo que, a partir de la producción de un artista moderno, extienden su trayectoria en el tiempo.

"Avatares de la forma" recorre estas transformaciones desde una mirada retrospectiva, que también incluye su proyección en el tiempo a través de algunos artistas contemporáneos que propusieron una reflexión en el presente a partir de algún aspecto de la trayectoria de este artista moderno.

Anselmo Piccoli nació en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, en 1915. En su formación temprana fue clave el aprendizaje del dibujo a partir del modelo así como la práctica de la pintura mural. En 1935 realizó, junto a su maestro Berni, la obra de gran formato El hombre herido. Documento fotográfico, pintada con soplete de aire comprimido y laca. En 1942 integró laAgrupación de Plásticos Independientes y, luego, se instaló en Burzaco. Poco a poco, su figuración se fue sintetizando y, en 1969, realizó la primera exposición de arte no figurativo. Sus obras participaron en más de un centenar de exposiciones colectivas e individuales en la Argentina, Alemania, España y México, lograron las más significativas distinciones, como el Premio Gobierno de Santa Fe otorgado por el Salón Anual de Santa Fe (l980), el Primer Premio del Salón Municipal de Artes Plásticas Manuel Belgrano (1983) o el Gran Premio de Honor del Salón Nacional de Artes Plásticas (1984) y, actualmente, forman parte del acervo de museos y colecciones privadas. Falleció en Buenos Aires el 12 de julio de 1992.

Más info:
http://www.bibliele.com/anselmo-piccoli/


Cristina Rossi es Doctora en Historia y Teoría del Arte (UBA). Profesora e Investigadora de Arte Latinoamericano de la UBA y UNTREF. Coordina el equipo de investigación del proyecto Modernity, Avant-Garde and Neo-Avant-Gardes in the Americas: Journals and archives at Espigas Foundation (1920s- 1950s), de Fundación Espigas-UNSAM apoyado por la Getty Foundation. Es autora de Jóvenes y modernos de los años 50 (2012) y de Raúl Mazzoni, Experiencias bi-espaciales (2015), co-autora de Manuel Aguiar. Memoria y vigencia (2015),Luis Gowland Moreno. Una constante búsqueda de lo expresivo (2014) y de La abstracción en la argentina siglos XX y XXI (2011), autora y compiladora de Víctor Magariños D. Presencias reales (2011) y de Antonio Berni. Lecturas en tiempo presente (2010), entre sus últimas publicaciones. Participa en libros y revistas nacionales e internacionales. Es miembro del CAIA y de la AACA-AICA. Se desempeña como curadora independiente.

Audioguías

Paisaje de lagos (c. 1943)

Adquirido por el Museo tras recibir una mención especial en el IV Salón de Artistas Rosarinos, es parte de una producción influenciada por la estética del muralismo mexicano y otros postulados del retorno al orden que Antonio Berni había difundido entre sus seguidores.

Persistencia de un ritmo (1981)

Expresa la actualización de los artistas en los modernismos europeos y los provocó a la acción revolucionaria a través del arte, merecedora del Premio Adquisición en el XXI Salón de Rosario llevado a cabo en el Museo Castagnino en 1942

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